- El Grupo de Trabajo Sobre Vigilancia en Salud Pública de la Sociedad Española de Epidemiología ha celebrado su IX Jornada sobre Vigilancia en Salud Pública en el Instituto de Salud Carlos III
- Los ponentes han remarcado la importancia de la colaboración intersectorial y de que los datos sean accesibles para lograr una vigilancia epidemiológica de calidad que cumpla con el objetivo de proteger la salud de la población.
- El cambio climático, las olas de calor, los incendios forestales, las sequías, los determinantes sociales de la salud, los riesgos laborales o el control del cáncer son algunos de los aspectos que, de acuerdo con los epidemiólogos, debería contemplar la futura red de vigilancia
- Entre las fortalezas identificadas tras la pandemia destacan la colaboración y el trabajo conjunto entre distintos profesionales y en todos los niveles de la administración, puesto que el consenso debe guiar el trabajo de la vigilancia en salud pública
Miércoles, 21 de junio de 2023.- La incertidumbre política no debe frenar el desarrollo de la Ley General de Salud Pública y de la Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública. Además, la futura red de vigilancia deberá poner el foco en el control del cáncer, la salud laboral, los riesgos medioambientales y el abordaje de los determinantes sociales de la salud, y se deberá dotar de recursos a los servicios de salud pública. Esas son algunas de las principales conclusiones a la que han llegado los expertos en la IX Jornada sobre Vigilancia en Salud Pública, ‘Grandes retos, grandes cambios’, organizada por el Grupo de Trabajo Sobre Vigilancia en Salud Pública de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE).
El Instituto de Salud Carlos III ha acogido esta sesión en la que, a través de dos mesas redondas, se han abordado algunos de los aspectos que más impacto van a tener en el futuro desarrollo de la vigilancia en salud pública en nuestro país. La primera mesa programada ha tratado sobre el impacto y el cumplimiento de los compromisos políticos de la Declaración de Zaragoza y de la Estrategia de Vigilancia en Salud Pública, así como de la entrada en vigor del futuro Real Decreto de Vigilancia en Salud Pública.
Sobre la Estrategia de Vigilancia, los expertos han coincidido en que su existencia es una buena noticia, puesto que aporta una visión amplia y detallada de la situación actual y recoge una serie de propuestas para modernizar la vigilancia. No obstante, han lamentado que se haya tardado más de 25 años en ponerla en marcha y haya tenido que ser a raíz de una pandemia.
Asimismo, han señalado que la mayoría de las estructuras de salud pública están en crisis, pasando por un momento de cambio de ciclo en el que se ha avanzado gracias a los profesionales de la vigilancia en salud pública, si bien es necesario repensar los modelos organizativos para que den respuesta a las necesidades actuales.
En la primera mesa, los epidemiólogos también han advertido de que, en este momento de incertidumbre política, temen que la futura Red Estatal de Vigilancia en Salud Pública no se lleve a cabo pese a lo avanzado de su desarrollo y a contar con una hoja de ruta ya definida. Esta red, fundamental para trabajar de manera coordinada, debe poder disponer de datos accesibles que proporcionen la información más precisa posible.
En relación a esto han recalcado el papel de la comunidad matemática en la generación y el análisis de los datos de vigilancia en salud pública. En este sentido, han defendido que su labor puede ser de gran ayuda en la detección precoz de situaciones de alerta, en el proceso de toma de decisiones o en la identificación de nuevas líneas de trabajo, innovación o investigación. Además, su participación resulta fundamental para paliar sesgos en los datos y corregir posibles desviaciones, y han puesto como ejemplo la pandemia por Covid-19, en la que, en muchas ocasiones, faltaron datos, estaban incompletos o había retrasos en su notificación.
Asimismo, han insistido en que los sistemas de información sanitaria requieren de mayores inversiones en recursos informáticos, puesto que por lo general se usan tecnologías desfasadas, y recuerdan la necesidad mejorar la capacidad de análisis de los mismos mediante más recursos humanos, con la vista puesta en los sistemas de vigilancia que sería deseable tener para el año 2023.
La segunda mesa redonda ha abordado los retos y oportunidades de la nueva Red de Vigilancia en Salud Pública. En ella, las expertas han tomado los turnos de palabra para hablar sobre el papel de la vigilancia en salud pública en el control de los riesgos laborales y la promoción de ambientes laborales saludables, así como en los riesgos para la salud asociados al medioambiente, la prevención y el control del cáncer y el abordaje de los determinantes sociales de la salud.
En este sentido, han asegurado que los sistemas de vigilancia en cáncer en España son una asignatura pendiente, y que constituyen una buena oportunidad para mejorar en ámbitos como la investigación, la prevención de riesgos o la evaluación de las medidas que se implantan. También han recordado que los sistemas de vigilancia epidemiológica tienen que empezar a incluir los riesgos ambientales asociados al cambio climático como las olas de calor, los incendios forestales, el aumento de la contaminación en las ciudades o la sequía, entre otros.
En cuanto a la colaboración de los sistemas de vigilancia con otros sectores, las participantes han remarcado que la cooperación intersectorial es fundamental, y son partidarias de potenciar el trabajo conjunto entre la epidemiología y la vertiente clínica de la sanidad, además de continuar colaborando con entidades educativas y de servicios sociales.
Finalmente han lanzado algunas propuestas para modernizar los sistemas de información de la vigilancia en salud pública y para afrontar los desafíos que supone la recopilación de datos, como digitalizar y simplificar procesos o conseguir un sistema de identificación única.
En la jornada han participado expertos como Óscar Zurriaga, presidente de la SEE; MigueI Calero, Subdirector General de Servicios Aplicados, Formación e Investigación del Instituto de Salud Carlos III; Pilar Aparicio, Directora General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad; Francisco Javier Falo, de la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón; Francesc Botella, de la Dirección General de Salud Pública y Adicciones de la Comunidad Valenciana; Salvador Peiró, de la Fundación FISABIO; Ricardo Cao, del Comité Español de Matemáticas (CEMat), de la Universidade da Coruña; Montserrat García, de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de Sanidad; Mª Dolores Chirlaque, Dirección General de Salud Pública y Adicciones de la Región de Murcia; Cristina Linares, del Instituto de Salud Carlos III; María Terol, del Área de Promoción de la Salud del Ministerio de Sanidad; y Mª José Sierra y Cristina Ruiz, del Grupo de Trabajo de Vigilancia en Salud Pública de la SEE.
Además, Rosa Cano, Alonso Sánchez-Migallón, y Pello Latasa, todos del Grupo de Trabajo de Vigilancia en Salud Pública de la SEE, han sido los moderadores.


