Octubre 2026. – Desde el pasado 26 de septiembre, miles de personas se han movilizado en decenas de ciudades españolas para reclamar el derecho a una vivienda digna. Entre las reivindicaciones planteadas figuran la protección frente a los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional, una mayor estabilidad de los contratos de alquiler, la contención de los precios y una regulación más estricta del alquiler de temporada. Detrás de estas demandas existe una preocupación común: que acceder a una vivienda y poder mantenerla se ha convertido para millones de personas en una fuente de inseguridad económica, social y vital.
El debate sobre la vivienda no es únicamente económico o social, sino una crisis de salud pública. La relación entre las condiciones de vivienda y la salud está ampliamente documentada. La Organización Mundial de la Salud reconoce que factores como las temperaturas extremas en el hogar, el hacinamiento o la presencia de humedades se asocian con una mayor carga de enfermedades respiratorias y cardiovasculares, lesiones y problemas de salud mental, y ha formulado recomendaciones para promover viviendas saludables (1)….
Posicionamiento- El derecho a una vivienda digna como derecho a la salud


