Desde el alto el fuego, si es que se puede llamar así, Palestina ha empezado a no ser noticia salvo en las redes sociales y en informes de agencias de Naciones Unidas y ONGs. De estas últimas, más de 40 deben retirarse de Gaza a partir del 1 de marzo si no cumplen unos requisitos considerados imposibles. El paso de Rafah, que permitía la entrada de una ayuda humanitaria limitada, ha vuelto a cerrarse. Es decir, aunque las ONGs sigan trabajando, la ayuda y suministros se acabarán.
Mientras los medios de comunicación están copados por las noticias de Irán que alertan del peligro para la población de Irán y de Oriente Medio, Palestina está en llamas. Gaza, asediada y destruida día tras día con una población sin recursos básicos de agua potable, comida, techo, escuela ni atención sanitaria. Cisjordania ocupada, ahora por ley, donde los colonos y ejército israelí destruyen sus cultivos, su comercio, sus casas y modo de vida. Pero también deteniendo, matando y extorsionando a la población de forma impune.
Palestina se muere, y lo hace ante el mundo y sin voz.
Desde la Sociedad Española de Epidemiología queremos manifestar nuestra repulsa ante estos acontecimientos y hacer un llamamiento a su reconocimiento público y a la denuncia activa de esta situación.


