- La SEE recuerda que el calor extremo aumenta la mortalidad, agrava enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas, y tensiona los servicios sanitarios
- En España, se estiman 1.267 muertes atribuibles al calor extremo en junio y 411 en lo que llevamos de julio, sin contar las asociadas a calor moderado, según la herramienta MACE
- Las personas mayores, bebés, embarazadas, personas con enfermedades crónicas o trastornos mentales, trabajadores al aire libre y quienes viven en viviendas mal aisladas o barrios con poca vegetación son los colectivos más expuestos
- La SEE insiste en que las recomendaciones individuales son necesarias, pero insuficientes si no se acompañan de políticas públicas: refugios climáticos, protección laboral, sistemas de alerta, más arbolado urbano y reducción de emisiones
- Las noches cálidas, la humedad y el efecto “isla de calor” en las ciudades impiden la recuperación del organismo y convierten el calor extremo en un riesgo acumulativo para la salud
Posicionamiento: ¿Cómo abordamos las olas de calor desde el punto de vista de la salud pública?

